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martes, 31 de marzo de 2009

La frase del día

Las mujeres somos una especie rara, (Increíbles), pero raras al fin, no voy a ponerme a analizar el complejo mundo de la fémina, se me pasaría la vida y aun así tendría cosas que agregar, Pero hay un aspecto que no me deja de sorprender, ¡nuestra capacidad infinita de emocionamos con la trapitos de la nueva temporada!, ahora, cuando vemos el precio se no va la moral al suelo y optamos por contenernos, siempre y cuando no tengamos una feria o mercadillo cerca. Porque en ese punto, nos regresa la alegría y ya no hay vuela atrás.

Entre en el mercadillo, e inmediatamente salto un recuerdo de los paseos dominicales por las ferias en Montevideo. Karma el del inmigrante, los pequeños detalles te disparan a la tierra natal.
Mientras yo hacia el viaje mental...

-Compre señora, compren nenas, esta regalado, a mejor precio no lo va a encontrar!

Los dotes y simpatía del Gitano hicieron que mi pequeño paseo, perdieran importancia, y el carisma de este joven ocupara toda mi atención, su diente tal cual Pedro Navaja relucía ante la sonrisa fervorosa y su grito de guerra resultara un espectáculo por si solo. No debería tener mas de dieciocho años, pero era ducho en el arte de la venta. Sus frases y su desparpajo, por herencia o talento, no dejaban a nadie sin inmutar.
Me acerque despacito, moviendome entre el enjambre de abuelas que lo rodeaban, más que para comprar, para escucharlo. El continuo con su discurso.

-Si señoras yo soy el Longueras de las Bragas, eso si ! solo le pido una cosa, pregunten compren, pero no me roben las bragas, porque quien me robe las bragas le quito la que tiene puesta!

A mas de una le hubiera gustado robarle... Pues este Gitanillo picaron con su sonrisa, a todas las presentes de una u otra forma por un instante nos robo el corazón.

martes, 3 de marzo de 2009

Humor negro


Siete de la mañana, el tumulto de personas colapsaban las puertas de la estación de trenes, los murmullos brillaban por su ausencia pero el constante repiqueteo de los zapatos, hacían casi imposible no imaginar una manada.

Las dos amigas corrían por la estrecha vía, tratando de impedir que el tiempo no se escapara, un brinco y arriba.
Encaminadas hacia su destino y con una sonrisa se embarcaron. Las conversaciones vanales se sucedieron mientras el resto del pasaje, adormesido y con cara de pocos amigos no dejaban de mirar a las dos chicas, como si la alegría a esta hora de la mañana casi fuera una falta de respeto.
Casi sin querer las jóvenes, estaban sumergidas en una platica sin igual, tiempo, política, trabajo, amantes y amores.

- Dime... ¿Como te fue con el chico, que saliste anoche?
-Muy bien, es un hombre muy inteligente, agradable, simpático y con una cuota de ternura.
- Pero tengo una curiosidad... ¿Era tan feo, como en la fotos?
- Si, pero sabes que.. El Hombre feo es como el ciego. A falta de un sentido, desarrolla los otros cuatros.